¿Qué sobrevivirá después del gobierno de Kast?
Marlene Núñez Ramírez
Un seguidor del programa en línea La Voz De Los Que Sobran, comentaba en el chat de una de sus recientes transmisiones, que – dada la seguidilla de iniciativas presidenciales y gubernamentales en contra de nuestros derechos sociales e incluso de irrespeto a los derechos humanos, además de los atentados en contra de la protección de ecosistemas naturales de nuestro territorio; en menos de un mes de iniciado este nuevo período presidencial – lo que nos quedará de este país al final de este gobierno de José Kast, serán apenas los símbolos patrios.
Personalmente lo pongo en duda, podría no quedar ni eso de Chile, debido a que uno de los sueños húmedos de Trump es concretar la apropiación de Latinoamérica para EEUU, asegurando definitivamente la tenencia y explotación de los abundantes bienes naturales y estratégicos que existen en el continente al que pertenecemos, materias primas que son necesarias para el funcionamiento del capitalismo imperialista al que él representa. Chile, como país latinoamericano de generosa riqueza natural, está dentro de la codicia imperialista. Y José Kast en la cumbre “Escudo de las Américas”, a la que fue invitado antes de haber siquiera jurado como Presidente de Chile y, que se realizó en una propiedad del Presidente estadounidense, ubicada en Mar-a-Lago, Palm Beach, Florida; propiedad que este presidente autócrata usa informalmente para reuniones diplomáticas desde su primer mandato; allí Kast aseguró la consolidación del vasallaje de nuestro país al firmar un compromiso en contra del narcotráfico (la nueva excusa para invadir), que implica intervención militar estadounidense dentro de nuestros países, de considerarlo ellos necesario y un compromiso de colaboración con EEUU en contra de fuerzas y potencias contrarias.
En definitiva, Trump al imponer estas condiciones y Kast al aceptar con beneplácito el sometimiento; nos quitan soberanía nacional y autodeterminación, al hacer posible la intervención militar estadounidense en nuestro territorio, cuando EEUU quiera (con la estrategia usual de crear las condiciones), obligándonos además a involucrarnos en las guerras imperialistas o de apropiación de las soberanías de otros pueblos, para saquearles también.
Por otro lado, apenas a unos días de avanzado el gobierno de José Kast, su ministro de Relaciones Exteriores Francisco Pérez Mackenna, firma con el Viceministro de Estado de EEUU, Walter Landau, un acuerdo de estatus privilegiado para la explotación de minerales críticos y tierras raras, que incluyen al litio y al cobre. (Recordemos que somos uno de los países del triángulo del litio). Los estadounidenses aseguran así la preferencia en los convenios de explotación de empresas de su nacionalidad, respecto del principal competidor que es China. Más pérdida de soberanía y autodeterminación ¿Por qué no poder negociar con quien convenga más? ¿Qué hay del libre mercado que pregonan los neoliberales? Parece que jamás se ha podido practicar en realidad.
Donald Trump no está loco, como algunos analistas argumentan, simplemente es la persona con las cualidades necesarias para el imperio estadounidense, quien necesita jugársela con todo su potencial opresor, incluida la guerra, para mantener su hegemonía en estas circunstancias de su pérdida de poder económico y tecnológico, principalmente.
José Kast es el presidente perfecto para el dictatorial propósito apropiador de Donald Trump y, por lo mismo, para el propósito imperialista despojador de Estados Unidos de Norteamérica.
Donald Trump nos ubica abiertamente en un nuevo colonialismo, desde ese punto de vista, el sometimiento explícito del Presidente de Chile José Kast y el de su gobierno, podría llegar a hacernos perder también hasta nuestros símbolos patrios, luego de la entrega de soberanía y de autodeterminación a la que se comprometen con el imperio estadounidense. Ante esta realidad, estos símbolos carecen de su significado esencial: la supuesta libertad otorgada por la soberanía y la autodeterminación, que pensábamos estaba garantizada; pero no es así.